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Formato Clásico en Hearthstone

Blizzard saca un nuevo modo mientras esperamos la nueva expansión

El formato clásico de Hearthstone fue lanzado ayer. En una política cada vez más extendida y ya aplicada antes por Blizzard, podemos disfrutar del juego tal y como era en la versión de lanzamiento de 2014.

¿Qué incluye el formato clásico?

Vuestra colección completa de cartas básicas, clásicas y del salón de la fama que correspondan se incluirán en el formato clásico. Podréis crear mazos con ellas antes de pasar por todos los cambios de equilibrio realizados desde entonces.

  • Los sobres clásicos ahora añadirán cartas a vuestra colección para el formato clásico, así como para el conjunto Antiguo en el formato salvaje.
  • Al desbloquear el formato salvaje también obtendréis acceso al formato clásico.
  • Los sistemas de recompensa, los sistemas con rango y las temporadas funcionarán igual en el formato clásico que en el estándar y el salvaje, y dispondrá de su propia reserva de asignación de partidas.
    • Enfrentaos a vuestros amigos en el formato clásico.
    • Las partidas jugadas en este formato contarán a la hora de obtener los logros correspondientes.
  • Con el lanzamiento del formato clásico, se incrementará el número total de ranuras para mazos de 18 a 27.
  • Las cartas que se añadieron al conjunto Clásico posteriormente en la historia de Hearthstone no se podrán usar en el formato clásico ni aparecerán en los sobres clásicos, pero podrán ser creadas como parte del conjunto Antiguo en el formato salvaje.

Podéis consultar todo lo que trae el formato clásico en el siguiente enlace.

¿Queremos un formato clásico realmente?

Llegados a este punto, merece la pena preguntarse: ¿queremos un formato clásico en Hearthstone? Es comprensible que en otros juegos, como World of Warcraft, tengan modo clásico, ¿o no? Cada vez más, la industria tira de la nostalgia como reclamo. Lo vemos en el cine, lo vemos en los videojuegos: la nostalgia vende.

Pero tenemos un problema grave. La nostalgia es poderosa, nos atrae y queremos ver de nuevo aquellas cosas que en su momento pudieron significar tanto para nosotros. Pero la nostalgia carece de innovación. Es la gran diferencia entre hacer un remaster y un remake. Hasta qué punto debemos conformarnos solo con contenido antiguo.

En Hearthstone, además, sacar un formato clásico no aporta realmente nada. Los mazos están inventados, a lo mejor puede salir algo nuevo pero en su gran mayoría está ya todo construido. En World of Warcraft Classic al menos contamos con un componente social que nos puede hacer vivir nuevas experiencias. Y aún así peca de repetir los fallos, uno por uno, que tenían esas versiones antiguas. Incluso a niveles de traducción, por ejemplo. ¿Es necesario mantener las cosas que se hacían mal para tener una versión clásicas? Podrían, al menos, haber pulido ese producto.

Este artículo no pretende ser una crítica a que se hagan remakes de juegos clásicos, ojo. Al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta revivir cosas que han sido importantes en su vida. Es lo que a mi, como jugador, me aporta Classic. Pero a lo mejor es hora de empezar a mirar otras cosas, quitar cortinas de humo. En Hearthstone el modo de Campos de Batalla lleva en beta años y es bastante probable que el nuevo modo de Mercenarios que sale con la nueva expansión sufra de lo mismo.

El tiempo dirá cuánta gente se mantendrá jugando el formato clásico una vez se den cuenta de que el «meta» ya está creado y que no se pueden jugar otras cosas. Y, sobre todo, cuando salga la nueva expansión, con nuevas cartas y contenidos. Quizás lo mejor es tomárselo como un caramelo que tira Blizzard a sus jugadores, algo con lo que entretenerse mientras sale la nueva expansión.

Y esta crítica puede extenderse a muchas compañías. Aquellas que buscan un hueco en el mercado con nuevas IPs reciben generalmente palizas de opinión porque o son muy parecidas a títulos existentes o no son muy parecidas a títulos existentes. Debemos empezar a desarrollar un pensamiento más crítico y valorar más allá del «es o no es como».

Pero no caigamos tampoco en la crítica fácil. Los remakes, e incluso los remasters bien hechos pueden ser muy disfrutables, llevarnos a revivir momentos o incluso otros nuevos. Pero debemos exigir más a las compañías y no dejar que se conformen con el dinero fácil, debemos ser exigentes. O a lo mejor es que ya se nos han olvidado algunas cosas, como Reforged.

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Javier

Historiador y aficionado a los videojuegos, ¿existe algo más pedante?

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