Guías y Trucos

Santuario de Maonu: Poder Metálico

El Santuario de Maonu es el primer santuario al que vamos a enfrentarnos. De hecho, llegamos hasta él para conseguir la Paravela que nos ha prometido el anciano si recuperamos el tesoro que hay en su interior.

Al ser el primer santuario, nos va a resultar todo bastante novedoso, así que lo primero que debemos hacer es desbloquear la entrada. Para ello, basta con acercarnos al lector de Piedra Sheikah – el atril que se encuentra a la derecha de la puerta – e interactuar con él.

El círculo azul que se ilumina a nuestros pies, de momento no es importante, pero os contaremos para qué sirve al final de este artículo.

Una vez se abre la puerta y bajamos por esa suerte de ascensor, nos reciben unas letras que nos explican a lo que debemos enfrentarnos. En este caso vamos a superar la prueba del Poder Metálico y, no solo eso, sino que también vamos a conseguir el primer módulo para nuestra Piedra Sheikah.

En este santuario, antes de comenzar a hacer nada, debemos acercarnos al lector de Piedra Sheikah que hay en su interior y descargar la información como lo hicimos en la Torre de la Meseta para acceder al Mapa. Sin embargo, en esta ocasión, en vez de aparecernos un nuevo mapa, nos aparecerá un nuevo módulo para nuestra Piedra Sheikah.

Una vez que tenemos el Imán, comienza la prueba. La primera parte es bien sencilla. Utilizamos el Imán para quitar las dos planchas metálicas que están en el suelo, en mitad de la sala. Si movemos la de la izquierda – la que está más cerca del lector de la Piedra Sheikah – descubriremos una escalera por la que podemos bajar a un pasillo. En realidad da igual la que movamos porque si saltamos por el hueco, no nos haremos daño y en la zona de agua no cubre.

Continuamos por el pasillo y subimos por la siguiente escalera para llegar a una sala completamente cuadrada en la que vamos a poder ver dos cubos metálicos. Uno está en el suelo y, el otro, incrustado en la pared. No hace falta mover el del suelo. Simplemente con utilizar el Imán en el cubo que está en la pared podremos hacer caer las piedras de al rededor. Luego, con el cubo metálico dirigido por nuestro nuevo módulo, podremos empujar las que están más pegadas al suelo para abrirnos camino.

Justo detrás de esta pared, encontraremos un Mini Guardián. Estos enemigos, aunque son los más pequeños de los Guardianes, suelen hacer bastante daño. Lo bueno es que sueltan unos objetos que nos van a servir de ayuda, sobre todo, hacia la mitad de nuestra aventura. En este caso, como no tenemos grandes armas, el cubo metálico nos puede venir estupendamente si tenemos un poquito de puntería. Solo necesitamos situarlo sobre el Mini Guardián y dejarlo caer. El resultado es que dejamos a nuestro enemigo como un sello, explota – así que alejaron un poquito – y nos deja unas cuantas piezas de guardián como engranajes o tornillos.

Nota: Si durante el enfrentamiento o, incluso después de haber derrotado al Mini Guardián, os caéis al agua, hay dos escaleras a ambos lados de la primera plataforma por las que podéis volver al nivel superior.

Continuamos y para pasar de la primera a la segunda plataforma hay una plancha metálica que nos sirve de puente. Sin embargo, para pasar de la segunda plataforma a la tercera, no hay nada y saltando acabaremos en el agua. Así que cogemos nuestro Imán y arrastramos la plancha metálica por la que pasamos antes, para fabricarnos un puente entre estas dos plataformas.

La tercera plataforma es la última y justo enfrente veremos dos planchas metálicas, pero a escala gigante. Son puertas que dan acceso a la sala final de este santuario. Sin emabrgo, antes de acceder a esta sala, tal vez querréis coger el cofre que se encuentra en el saliente, a nuestra izquierda si ponemos a Link mirando hacia las puertas. Para cogerlo solo hay que volver a usar el Imán, apuntar al cofre y bajarlo hasta nuestros pies. Dentro de él encontraremos un Arco de Viajero.

Pues nada, nuestro paso final es acercarnos a las puertas y utilizar el Imán, por última vez en este santuario, para desplazar las puertas hacia nosotros. Al abrirse podremos ver un altar rodeado por lo que parece una barrera de energía. Al interactuar con la barrera, estallará y nos quedaremos frente a una suerte de momia con adornos Sheikah que comenzará a hablarnos y nos otorgará un Símbolo de valía.

Nota: Los Símbolos de valía sirven para ampliar nuestra vida o nuestro vigor. Tendremos que reunir cuatro de estos símbolos para poder recibir un corazón o un cuarto adicional del círculo de vigor. Para conseguir estas mejoras, además de los cuatro símbolos, tendremos que acercarnos a alguna de las estatuas de la Diosa que hay desperdigadas por ciudades, pueblos y puntos de interés y rezar.

Santuarios y Teletransportes

Ahora que ya hemos superado esta prueba y que tenemos nuestro primer símbolo de valía, volvemos para pararnos a analizar qué era aquel círculo azul que se había iluminado en el exterior del Santuario de Manou. Este círculo no es otra cosa que una especie de plataforma de teletransporte. Sirven para viajar más rápido por el mapa y suelen estar en puntos claves como santuarios o torres y, también, aparecerán cerca de los laboratorios.

Para poder utilizarlos desde el mapa, tendremos que activarlos primero y, para eso, solo tenemos que acercarnos a los lectores de Piedra Sheikah que encontremos cerca. La excepción son, precisamente, los laboratorios, donde hay que llevar a cabo un pequeño periplo antes de poder activarlos, pero eso lo analizaremos cada uno en su ubicación: Laboratorio de Hatelia y Laboratorio de Akkala.

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Isis Vecino

Periodista y ahora especialmente volcada en gaming y tecnología ¡Por fin!

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