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World of Warcraft: Avanzar al futuro mirando el pasado

Con la futura expansión el MMO, que cumple este mes 13 años, el conflicto entre sus dos facciones retomará el papel principal

Durante los últimos días hemos visto anunciarse las novedades que tiene Blizzard para sus juegos durante el próximo año. La BlizzCon nos ha traído un Starcraft II gratuito; nuevos héroes, mapas y mecánicas para Overwatch y Heroes of the Storm; una nueva expansión para Hearthstone… y por supuesto la siguiente expansión de World of Warcraft.

Si queréis leer el nuevo contenido que han anunciado para dicha expansión, hemos cubierto la BlizzCon en su totalidad y os hemos traído lo más relevante. De aquí en adelante, el artículo va a ser un análisis más personal y subjetivo de lo que nos ofrece Blizzard para el MMO, por lo que os agradecemos el dejar comentarios con vuestro propio punto de vista.

World of Warcraft (de aquí en adelante WoW, para abreviar) ciertamente ha marcado un antes y un después en el mundo de los videojuegos online. No solo ha conseguido mantener un modelo de negocio que otras empresas han visto insostenible, sino que en general tiene una base de jugadores muy leal y que, pese a criticar ciertas formas de actuar de Blizzard, aman lo que nos ofrece y, por ello, les duele ver cuando vapulean el juego.

Un poco de contexto

Seguramente habrá gente a la que le sorprenda, pero antes del WoW existieron no uno sino tres juegos previos que nos introdujeron en la historia de este mundo. Fueron RTS (sí, como Starcraft) y para algunos de nosotros supusieron una gran influencia durante nuestros primeros pasos en el mundo de los videojuegos. La historia, aunque pareciera algo caótica, cobraba sentido e iba conformando un mundo fantástico. Ese mundo sería la base para World of Warcraft, y donde se inicia todo el conflicto que en el trailer vemos desarrollarse.

Dicho conflicto iba para largo, puesto que ha perdurado desde la primera entrega de Warcraft hasta esta expansión ya en el MMO, que será la séptima. Por supuesto, ha tenido sus altibajos: treguas, traiciones, pactos… pero todo parece haber desembocado en lo que veremos próximamente, una batalla total entre ambas facciones: la Horda y la Alianza.

La trayectoria de World of Warcraft

Entrando a hablar sobre el juego de WoW en sí mismo, encontramos unos inicios muy buenos, con un Vanilla (la versión base del juego, antes de la primera expansión) que levanta nostalgia entre los veteranos, sin dejar muy atrás a The Burning Crusade, otra de las expansiones más queridas por los jugadores. Le siguió Wrath of the Lich King donde, aprovechando los cabos sueltos que dejaba Warcraft III, asistimos al gran boom del juego. Algunos dicen que aquí fue donde comenzó la decadencia, aunque personalmente tiendo a pensar que eso ocurrió más adelante, con Cataclysm.

Y es que a partir de este punto se repite un patrón en las expansiones y es que, a nivel general, se percibe una alternancia entre expansiones buenas y malas. Cataclysm, la tercera expansión, sufrió un gran abandono de jugadores, el más alto de la historia del juego, aunque se recuperaron parcialmente con la siguiente, Mists of Pandaria.

Nuevamente, Warlords of Draenor fue un simple paso entre Mists of Pandaria y Legion, y la opinión final dela expansión dejaba mucho que desear. Habían jugado con algunos de los personajes que más añorábamos de su época de RTS, en un intento de levantar nostalgia y además dar un poco de apoyo a la salida de la película de la saga, de la cual por ahora me voy a guardar mi opinión.

Con esto no se critica que se deba usar la nostalgia para atraer al público, ya que es una táctica que a Blizzard le ha funcionado a la perfección. Simplemente la historia de Warlords of Draenor no aportaba nada realmente nuevo, algo que hiciera avanzar la narrativa. Con respecto a la nostalgia, volvieron a tirar de ella para Legion, y vaya que sí les ha salido bien. Trayendo de vuelta uno de los personajes más queridos de la saga atrajeron las miradas de muchos, y una narrativa más profunda que la de Warlords of Draenor nos deja un sabor más dulce con lo que respecta a esta expansión, aún incluso cuando todavía no ha acabado.

Entonces ¿qué debemos esperar de la nueva expansión?

Aunque todavía es pronto para decirlo, hay que destacar varios puntos con respecto a lo anunciado sobre la misma. Es la primera vez, desde Vanilla (o puede incluso que desde los RTS), en que una Horda completamente unida lucha abiertamente contra una Alianza en las mismas condiciones. El conflicto lleva ya demasiado tiempo sin resolverse y, si bien a nivel de jugabilidad no se puede ni destruir una facción ni unificarlas en pos de la paz, a nivel narrativo el conflicto necesita ya una solución.

No nos sirve ya el tira y afloja que se traen entre ambas, la escalada de tensión en la última expansión ha sido notable y habrá que luchar por ver qué facción se impone. Por supuesto, para representar esta guerra total Blizzard incluirá un cambio en el PvP (Player vs. Player) y añadirá nuevos modos de juego que empiezan a recordar vagamente a lo que vivimos en los RTS en su momento. Vuelve a tirar de la nostalgia. Y repito, eso no es malo, solo esperamos algunos que no se cumpla el patrón expansión buena-mala.

A nivel narrativo algunos estamos expectantes por ver como se desarrollan los acontecimientos que nos presentan en el trailer, y no dudamos en que Blizzard va a dar la talla, tal y como ha demostrado en Legion. Simplemente esperamos que nos den la Batalla por Azeroth que los seguidores llevamos tanto tiempo esperando.

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Javier

Historiador y aficionado a los videojuegos, ¿existe algo más pedante?

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